: Experiencias de nuestros/as voluntari/as

“Experiencia como esta no se tiene todos los días”

voluntariado internacional SCI workacmp Japón

El voluntariado en Imabari, Japón, fue una auténtica maravilla. Entre la amabilidad y hospitalidad de los adultos, a la ternura y curiosidad de los niños, fue una experiencia mágica. A esto se le sumaban, los lugares espectaculares a los que nos llevaban, que me daban, a menudo, la sensación de estar en un sueño. ¡Muchas gracias por haberme dado la oportunidad de vivirlo!

Les enseñamos a los niños nuestras respectivas culturas, mediante canciones, juegos y bailes. Les enseñé la macarena un día y a partir de ahí, dondequiera que íbamos, tenía que bailarla. Fue muy divertido. Bailamos la macarena en un típico festival japonés, vestidos con yukatas. Fue todo un espectáculo .  Pero nosotros no solo enseñamos, sino también aprendimos. Por ejemplo, a hacer palillos de bambú, que fue uno de mis momentos preferidos (también adjunto foto).

Ningún día era como el anterior, nos llevaron a lugares preciosos, como a las playas de Imabari, en las que nos bañamos con los niños, a los fuegos artificiales de verano, que duraban hasta una hora, y a otras islas pertenecientes a Imabari, como la isla de Hakata. Cuando uno pensaba que ya había pasado lo mejor, volvían a sorprendernos con algo nuevo.

En conclusión, no podría haber estado más contenta con el resultado de este voluntariado, y se lo aconsejo a toda persona a la que le gusten los niños y que quiera aprender más sobre las culturas orientales. Una experiencia como esta no se tiene todos los días.

Muchas gracias, de nuevo, por haberme dado la oportunidad de vivirla.

Andjelina, voluntaria del Programa Norte Sur, Japón 2015

“Vivid el voluntariado por vosotros mismos”

turquia

Yo por desgracia no fui al campo que había escogido en un principio. Mi primer destino era Mardin una ciudad antiquísima de Turquía que está a unos 15 km de la frontera con Siria y no muy lejos de la de Iraq (<200km). Dicho destino fue cancelado 5 días antes de mi salida, para alegría de mi madre que estaba al borde del colapso nervioso. Así que tuve dos alternativas, cambiar todo el plan en menos de una semana como fuese posible o cancelarlo y perder todo el tiempo y dinero invertidos, obviamente la segunda no era viable. Finalmente conseguí cuadrarlo todo para ir a un nuevo destino, Mut,  a 800km al oeste del  destino anterior, un pueblo entre montañas.

Tras un largo viaje llegué donde ya estaban el resto de voluntarios que habían llegado la noche anterior, yo era el rezagado del grupo. Dicho lugar era una piscina situada en lo alto de un pequeño monte desde la cual se contemplaban unas maravillosas vistas de las montañas que la rodeaban. Allí me conocí a todo el mundo, bajo un sol abrasador rodeado de un montón de niños correteando por el lugar y bañándose en bañador y calzoncillos, y acompañado de una música electrónica bastante desfasada que sonaba bastante alto.  La verdad es que nunca imaginé que mi primera impresión de Mut fuese a ser aquella, el sitio tenía bastante encanto.

Ya alojado en el pueblo, nuestra labor consistía en “renovar” (=limpiar ) un castillo milenario , que era uno de los reclamos del sitio , donde la gente del lugar iba a  hacer celebraciones entre otras cosas . Por desgracia , pese a haber cada año un proyecto internacional en el pueblo  y por ello estar acostumbrados con este tipo de gestiones, era el  alcalde quien nos debía permitir el trabajo y no hacía mucho caso a los “camp leaders” así que sólo trabajamos 3 días de las dos semanas que estuvimos allí . El resto del tiempo lo dedicamos a vivir y disfrutar,  lo pasábamos yendo a la piscina, haciendo excursiones por el pueblo y los alrededores. Teníamos un pequeño mininbus que nos dejaba el ayuntamiento donde apenas cabíamos los 16 y en el cual viajábamos con la puerta abierta del calor infernal que hacía;  fuimos a ver unas ruinas , a un desfiladero cercano donde había una cascada impresionante , pasamos una noche en la playa , en Silifke un sitio con unas calas preciosas, fuimos nadando a un castillo que había en el mar , a una cueva ,otro día viajamos a Mersin , una ciudad grande, la verdad no podíamos quejarnos mucho.

Esto fue sólo un poco de toda mi experiencia, por espacio no podría contar todo lo que me pasó pero resumiendo fue increíble, pase un verano genial, lleno de momentos inolvidables. Para mí fue una experiencia muy AUTÉNTICA, a pesar de la distancia sentí que durante esas dos semanas mi casa ya no estaba más en Madrid.  Gane 17 amigos muy especiales de todas las partes del mundo  ( Georgia, Rusia , Lituania , Letonia, Francia , Corea del Sur , Taiwán , EEUU además de turcos y españoles claro )  y descubrí un poco de ese país que es Turquía,  la puerta entre oriente y occidente , con una  naturaleza maravillosa , gente muy amable , siempre dispuesta a compartir lo que tienen y a hacerte sentir a gusto , una comida fantástica ( se come muy bien , todo el mundo debería probar el auténtico kebab ) y algo de corrupción todo hay que decirlo .

Así que si estáis pensando en hacer algo de voluntariado no dudéis ni un segundo, no dejéis que nadie os lo cuente, vividlo por vosotros mismos!

Fernando, voluntario del Programa Europeo y Más, Turquía 2015

Dos veces en el mismo campo

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La mayoría de la gente que pasa por Basida se marcha pensando en volver. Sé de voluntarios del campo de trabajo del año pasado que han vuelto y de otros que esperan hacerlo pronto, incluidas las chicas de este año y yo misma.

Un campo de trabajo en Basida es especial, intenso: lloras, ríes, estás feliz , triste… son tantas las emociones por la que pasamos en dos semanas!
El último día organizamos una Gymkana Pirata. Durante una semana preparamos juegos y disfraces, nos faltaron unas horas de sueño y descanso pero mereció la pena.

Todos en la casa lo pasamos genial y la búsqueda del tesoro acabó al encontrar nuestra pancarta con el mensaje de agradecimiento; Basida siempre en nuestro corazón!

Arantza, coordinadora de campo de voluntariado en España, 2015

“Dar siempre un poco más de lo que tengo”

Voluntariado internacional Vietnam SCI

Jugar con los niños era muy divertido, nos encantaba cantarles canciones conocidas de Disney y bailábamos con ellos ¡Las horas se nos pasaban volando! Durante la siesta de los niños, las voluntarias nos íbamos a tomar un café a un bar en el que por cierto, ¡Nos hicimos amigas de los dueños! Ahí jugábamos a las cartas y hablábamos de nuestras cosas. Durante estas tardes nos conocimos mejor y surgió una bonita amistad.

Los niños en el orfanato me han inspirado a dar siempre un poco más de lo que tengo. Es importante reconocer que ellos están llenos de alegría y ganas de jugar a pesar de lo poco que tienen. Esto me ha ayudado a saber valorar lo que tengo, por lo que pienso seguir haciendo voluntariado en un orfanato en España debido a la importancia que creo que tiene dar apoyo y cariño a esos niños.

María, voluntaria del Programa Norte Sur, Japón 2015

Compartir un Voluntariado Medioambiental

monitor de tiempo lible-voluntariado internacional españa

La verdad es que me resulta difícil resumir en pocas líneas la experiencia en GREFA… No es fácil porque son muchas sensaciones y emociones juntas en poco espacio de tiempo. Creo que toda persona al menos una vez en su vida debería experimentar la sensación de participar en un campo de voluntariado, hacer cosas distintas a lo que se está acostumbrado en el día a día, convivir, compartir momentos, trabajar y esforzarse en algo por lo que merece la pena. Todo eso creo que lo cumplen a la perfección los campos de trabajo a los que he ido asistiendo en los últimos años, y de manera más reciente en GREFA.

De inmediato, distintos países sin apenas nada en común entre ellos, se ponen de acuerdo mediante sus voluntarios en la tarea de compartir y unir fuerzas para llevar adelante un proyecto común. Cada voluntario es distinto, lo cual es muy enriquecedor, y lo vive a su manera, pero igual a la hora de compartir, y dispuesto a vivir estas experiencias.

A pesar de haber participado como “responsable” del campo, estoy segura de no haber sido la mejor coordinadora de grupo. Cualquiera de los que somos puede hacerlo diferente y mejor, pero he comprobado que puedo hacerlo , y que podría hacerlo más y mejor, a pesar de, quizás, ser de personalidad bastante tímida para dinamizar grupos.

Nuestro trabajo principalmente ha consistido en tareas de mantenimiento y acondicionamiento de las instalaciones, haciendo turnos también para realizar trabajos fuera de las instalaciones, ayuda en la zona hospitalaria, zona de recuperación de pequeñas crías de aves, y equipo de cocina y limpieza.

El tiempo libre lo hemos dedicado principalmente a integrarnos entre todos mediante juegos de cartas, pasar la tarde en la piscina, practicar los diferentes idiomas y pasarlo bien conociendo los alrededores, como Madrid, y también haciendo algún que otro paseo nocturno disfrutando de largas charlas y de las agradables temperaturas nocturnas en verano.

Como he dicho antes, compartir un voluntariado, sea del tipo que sea, es una experiencia que le recomiendo a cualquier persona, y que seguro que se quedará durante mucho tiempo en la memoria de cada uno! Cuando se va terminando…se hace tan corto!

Es lo que os puedo decir de mi experiencia en los campos de trabajo en general, y de GREFA en particular. Quiero daros las gracias a vosotros por hacer posible que podamos participar en ellos, y a los voluntarios que se animan a hacerlo porque es la parte activa de los muchos y diferentes proyectos que se llevan a cabo en cualquier lugar. Son experiencias maravillosas!!

Pilar, coordinadora de campo de voluntariado en España, 2015