DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO 

Hace 3 años Rafa y Olga decidieron crear una escuela Montessori, porque no querían el sistema educativo actual para su hija. Además decidieron que esta metodología debería ser accesible a todo tipo de personas. Por eso, cuando este verano iban a restaurar/arreglar el jardín y el patio de la escuela, decidieron pedir voluntarios (y así no tener que subir las cuotas a las familias, permitiendo que aquellas que tengan escasos ingresos puedan seguir en la escuela).
Nuestro trabajo ha consistido en pintar paredes, barnizar madera, podar, quitar plantas secas, cortar troncos, retirar piedras, limpiar recinto de los conejos, y otro tipo de jardinería. También hemos pintado alguna pared interior y rejas de las ventanas.
Trabajábamos por las mañanas 8’30 – 14 (con una hora de break) por lo que teníamos las tardes libres. Ha sido un grupo motivado por el turismo, así que todas las tardes visitábamos algún lugar o hacíamos workshops con Olga o Rafa.

 

VIVENCIA PERSONAL
Todo empezó en la estación de autobuses de Granada… Como buena española, llegué la última y me encontré con un grupito de personas extrañas y tímidas cargadas de maletas. Nadie hablaba ni miraba, no había actividad; la cosa no pintaba nada bien… definitivamente había sido un error ir a ese workcamp.
Fuimos a nuestro destino, la escuela Montessori Galápagos, donde nos encontramos a una pareja que de la nada habían construido una escuela para que su hija pudiese tener una educación digna. Eran Rafa y Olga, quienes desde hace 3 años dejaron su trabajo y habían decidido invertir todo su tiempo y todo su dinero en esa escuela. Simplemente porque creen en la educación, porque creen en el cambio para un mundo mejor; porque creen en que la felicidad se consigue liberando a las personas. Y todo eso, que se dice pronto, se ha convertido en su día a día.
Poquito a poco los voluntarios nos íbamos conociendo… y cada personita tenía una historia apasionante pordetrás, que podías ir descubriendo mientras dormía bajo las estrellas en el tejado, o al vaivén de la brocha barnizando las vallas, o mientras te llenabas de pintura al pintar las paredes, o mientras te desesperabas cortando los troncos con un hacha que no cortaba, o al ritmo de la guitarra de Paola, o mientras admirabas el arte de dibujar de Adilya, o limpiando la rabbitshit que se había acumulado durante años, o simplemente después de soltar un DESGRACIADOS.
Cada voluntario preparó comida de su país; así, probamos la sopa rosa fosforita de Hannia, o la enSALada de Hasan. Realmente… la comida era #TrendingTopic porque si no hablábamos de ella era porque estábamos comiendo. ¿Quién podía resistirse al watermelon?
Después de comer el calor era insoportable por lo que aprovechábamos para dormir (SÍ, los europeos hacen súper siestas) y ducharnos (emm…. había gente que necesitaba 38753475023875 horas para ducharse, y si no ya estaba José para dejarte sin agua caliente…)

Y qué decir de las tardes… podría resumirlo en dos palabras: felicidad y diversión, pero de la de verdad, la que es en estado puro. Lo primero fue un súper tour porGranada, tuvimos workshops de Coaching con Olga que te hacían replantearte… replantearte casi que tu vida, los breves workshops de Rafa nos enseñaron una forma alternativa de educar, Zrinkich nos hizo conocer a una Eva Hache totalmente loca, fuimos a la playa a poner a prueba el sol (y sí, pega fuerte; y sí, nos quemamos con crema 50+), la Alhambra era visita obligada, por supuesto que probamos todo tipo de tapas (acompañadas de “servesa” que para Markéta era agua), estando tan en forma subimos Sierra Nevada (los vascos hubiesen llegado hasta la cima pero bueno..), Ignacio nos inspiró fuertemente con su fundación Escuela de la Solidaridad (Best with Mum), y quisimos despedirnos con Brad Pitt perdido en la India (y con mucho helado, patatas y palomitas).

El último día fue muy duro; los voluntarios iban yéndose poquito a poco, como si te fuesen troceando y arrancando miembros de tu cuerpo poquito a poco y sin piedad.. y en ese momento te das cuenta que esas 7 personitas han hecho de recoger mierda (¡perdón!) de conejo el mejor verano de tu vida, que han hecho cambiar algo dentro de ti, porque esas personitas se han cavado un sitio en tu corazón (con la moto sierra de Krzysztof, el hacha, la sierra o con la brocha; cada uno a su manera…) para dejar huella en él.
Resumiendo, ha sido una experiencia espectacular, en la que sin darme cuenta la historia de cada voluntario me ha llegado y envuelto para hacerme ver diferentes visiones de la vida. Una experiencia en la que sin darme cuenta me he enamorado de Granada, de su luz y de su brillo. Un campo en el que sin darme cuenta he creado un fuerte vínculo con los voluntarios, tanto que ya les echo de menos Y definitivamente, aunque nunca sea igual, me gustaría volver a verlos someday somehow y volver a reír una vez más.

Por eso… Estaré eternamente agradecida a todo el que ha hecho posible este workcamp; este workcamp que me ha hecho crecer y me ha hecho tan feliz.
Y todo terminó en la estación de autobuses de Granada… definitivamente ir a ese workcamp había sido una de las mejores decisiones que he tomado; he tenido la suerte de conocer personas increíbles en una campoespectacular. Thank you so much guys, never forget the ROOF IS ON FIRE!

 

 

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